Como Me Protejo De Los Hackers
Aprende reglas sencillas de ciberseguridad para proteger tus redes sociales, WhatsApp y cuentas bancarias. Guía práctica para no ser una víctima fácil.
En este artículo analizaremos si adquirir un servicio de VPN personal realmente tiene sentido. Frecuentemente se piensa que una VPN es una solución mágica para proteger nuestra privacidad, para ser anónimos en línea o incluso que nos protege de ataques y virus; sin embargo, no siempre es el caso y veremos por qué.
Vayamos por partes; primero, algunas definiciones.
El acrónimo VPN proviene del inglés Virtual Private Network (Red Privada Virtual). Como su nombre lo indica, es una tecnología que utiliza una red pública como Internet para crear una red privada o túnel cifrado entre el usuario y un servidor (punto A y punto B). Esto evita que otros usuarios de la red pública puedan ver el tráfico que circula dentro de esa red privada.
Es como si tú y otra persona estuvieran en un lugar público donde todos hablan español, pero ustedes comienzan a hablar en alemán. A pesar de estar en un sitio concurrido y que todo el mundo puede escucharlos, no pueden entender lo que comparten; así se logra cierto grado de confidencialidad. Por supuesto, la VPN es más segura, ya que al emplear cifrado (o “encripción”, como muchos lo conocen) se protege la información de forma mucho más robusta que solo cambiando a un idioma diferente.
Las VPN fueron creadas originalmente en el mundo empresarial para que los empleados pudieran conectarse a sus redes corporativas de forma segura a través de Internet. De esta forma, las empresas no tenían que pagar líneas directas entre sucursales o ejecutivos. Con el tiempo, su uso se popularizó debido a las preocupaciones por la privacidad en línea, la censura y la geolocalización.
a) Privacidad en redes públicas: Si estás en una red en la que no confías (por ejemplo, el Wi-Fi de un café, una biblioteca pública, etc.), un usuario malicioso podría interceptar tu tráfico y ver lo que transfieres: sitios que visitas, usuarios, contraseñas, etc. La VPN te protege cifrando la información.
b) Anonimato parcial: Al enrutar tu tráfico, tu IP queda anonimizada frente a sitios y usuarios remotos, quienes solo verán la identidad del servidor de la VPN.
c) Bloqueo al ISP: Tu proveedor de servicios de Internet, ISP (como Telmex o similares) no podrá ver los sitios específicos que visitas ni la información que compartes.
d) Salto de restricciones geográficas: Si en tu país existe bloqueo o censura de sitios, puedes elegir una IP de otro país para saltar estas restricciones.
a) Tracking de empresas publicitarias: Empresas como Google o Meta se basan en tu huella digital (browser fingerprinting), que incluye datos de tu navegador, sistema operativo y resolución de pantalla, más que en tu IP.
b) Cookies y trackers: Existen empresas que rastrean tus hábitos digitales mediante cookies y otros mecanismos de seguimiento que funcionan independientemente de si usas una VPN o no.
c) Requerimientos legales: Si la policía emite una orden judicial, el proveedor de VPN puede ser obligado a entregar los registros (logs) de tu actividad. En algunos casos, esto incluso facilita la labor de las autoridades al tener tu historial centralizado.
d) Ingeniería social: Una VPN no te protege del phishing. Si te engañan para entregar tus datos o comprometer tu patrimonio voluntariamente, la tecnología del túnel cifrado no servirá de nada, por ejemplo si te conectas a una red falsa y te piden tu contraseña de gmail y la tecleas, la VPN no te ayudó para nada.
En lo que respecta a los logs (bitácoras de uso que incluyen tu IP real, horarios y sitios visitados), muchos proveedores prometen una política de “cero registros”. Sin embargo, se han dado casos de empresas que, tras ser requeridas por el FBI o la policía, terminaron entregando dicha evidencia. Por lo tanto, no hay garantía total de anonimato si se cometen actos ilícitos o no le caes bien a algún gobierno.
Conclusión: Una VPN puede ocultar desde dónde te conectas, pero no necesariamente quién eres.
La respuesta corta es NO, al menos no para la mayoría de las personas. El verdadero anonimato requiere mucho más que una VPN, como por ejemplo:
Incluso en estos casos, el anonimato es muy frágil: un solo error y tu identidad quedará expuesta.
Entonces esto nos lleva a la pregunta:
La respuesta es… depende.
La privacidad es fundamental y cualquier herramienta que ayude a preservarla es valiosa. Lo importante es no subestimar ni sobrevalorar estas tecnologías para no caer en la trampa de una falsa sensación de seguridad. Si estás al pendiente del blog, te ayudaré a que te mantengas más seguro.